El mantecol casero es un dulce que ha conquistado el corazón de muchos argentinos desde su creación en la década de 1930 por Miguel Georgalos, un inmigrante griego. Este delicioso postre, que se asemeja a un turrón semi blando, se ha convertido en un clásico en las mesas durante las festividades, especialmente en Navidad. Su nombre proviene de la similitud del envoltorio con el de la manteca, ya que ambos se presentaban en papel aluminio. Con una base de maní y clara de huevo, el mantecol casero es una opción sin TACC que deleitará a todos. ¡Prepárate para disfrutar de esta exquisitez en tu hogar!
Ingredientes
- 200 gramos de mantequilla de maní
- 1 clara de huevo
- 1 cucharada sopera de miel
- 150 gramos de azúcar (¾ taza)
- Agua c/n
Preparación
- Comienza preparando el almíbar. En un recipiente, coloca el azúcar y añade agua poco a poco hasta cubrirlo, junto con la cucharada de miel.
- Lleva la mezcla al fuego y, una vez que rompa el hervor, reduce la temperatura y cocina hasta obtener un almíbar. El punto ideal se alcanza alrededor de los 120 °C, o cuando se formen burbujas grandes y constantes.
- Mientras el almíbar se cocina, coloca la clara de huevo en el recipiente de la batidora y bátela hasta que alcance el punto de nieve.
- Cuando el almíbar esté listo, viértelo sobre las claras en forma de hilo, sin dejar de batir. Continúa batiendo hasta que la mezcla baje de temperatura y las claras adquieran más consistencia.
- Incorpora la mantequilla de maní a las claras con una espátula o cuchara. No es necesario que la mezcla sea completamente homogénea; un efecto marmolado es ideal.
- Selecciona un molde para armar el turrón, humedécelo con agua y fórralo con papel film.
- Vierte la preparación en el molde, empareja la superficie, cubre con film y presiona suavemente para eliminar burbujas. Luego, lleva a la heladera por un mínimo de 3 horas o al freezer.
- Una vez que haya tomado consistencia, retira el film y desmolda con cuidado.
El mantecol casero es un dulce que no solo es delicioso, sino también fácil de preparar. Puedes experimentar con diferentes tipos de nueces o agregar un toque de chocolate para variar el sabor. Recuerda que, al ser un postre que se sirve frío, es ideal para disfrutar en reuniones familiares o celebraciones. ¡Anímate a hacerlo y sorprende a tus seres queridos con este clásico argentino!











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